Ahí va otra de color

Tal y como algunas de vosotras me habéis pedido, voy a terminar el tema del color con unas indicaciones muy importantes, sin las cuales, todo lo anterior que hemos explicado se queda un poco cojo. Tenéis razón, y como tenéis razón, os la tengo que dar. Si no sabemos qué colores nos sientan bien, de qué nos vale saber mucho sobre ellos???? Pues es verdad, os voy a dar algunas pautas para que podáis concer los colores que os favorecen y los que debéis evitar. Hay dos formas de hacerlo, una más intuitiva y otra más académica. Veamos la forma más intuitiva:

Para saber si un color es el más adecuado para vosotras existe un truco: coged telas de varios colores, cálidos fríos, negro, gris, etc. haced tiras de al menos 15 cm de ancho con ellas y pegadlas o cosedlas unas a otras. Os saldrá una especie de bandera de colores que os servirá para lo siguiente: ponedla debajo de la barbilla, a modo de babero, y colocaros frente a un espejo. Veréis cómo cambia vuestro aspecto con un color u otro debajo de la cara. Hacedlo con calma y varias veces, a diferentes horas del día y con diferente luz. Os sorprenderán los resultados.

Seguro que descubriréis algunos colores que no pensabais que os quedaban tan bien y algunos otros, que eran vuestros favoritos, dejarán de serlo. Seguramente habrá una gama de colores que os siente mejor que otra, cálidos o fríos, complementarios o armónicos.

Ahora pasemos a la forma académica de conocer los colores óptimos según vuestra tipología.

Se basa en la teoría sobre cuáles son los colores que sientan bien según el color de piel, y que clasifican las tipologías en 4, invierno, verano, primavera y otoño.

INVIERNO: los colores que les armonizan son los claros y, sobre todo, fríos. El tono de piel es ligeramente azulada y ligeramente amarillenta, pero no rosada. Ejemplos: blanco y negro puros, grises, amarillo limón claro, verde esmeralda puro, azul marino, azul pavo real, rosa pink y rojo luminoso. Es importante que los colores no sean amarillentos puesto que el amarillo destacaría la parte de amarillo de su piel y le daría un aspecto enfermizo. Evitar el beige, castaños y tostados, naranja y dorado. La barra de labios y el colorete deben ser color rosa, pink o rojo claro.

VERANO: les van bien los colores fríos o enfriados con azul o blanco. El tono de piel de estas personas es beige, no muy rosado y más bien algo azulado. Los tonos con los que mejor armoniza este tono son los apagados, que siempre contienen algo de blanco y una pizca de azul. Ejemplos: azul grisáceo, azul pastel, cualquier verde azulado aclarado con blanco, rosa mate, rojo vino o coral, morado ciruela, azules, blanco azulado. Evitar el marrón oscuro y el chocolate, negro, dorado, naranja, blanco puro y beige amarillento. El lápiz de labios y el colorete deben ser rosa apagado con una pizca de azul.

colores verano
-

PRIMAVERA: la piel es rosada-amarillenta o melocotón y les van bien los tonos cálidos. Todos los colores que mejor le sientan contienen amarillo y también blanco. Ejemplos: blanco huevo, gris cálido, castaños dorados, beige amarillento, miel, dorados pero no chillones, azul aguamarina y claro, verde amarillento, rosa salmón y rojo coral. Evitar el azul marino, vino tinto y negro. La barra de labios y el colorete deben ser rosa salmón.

OTOÑO: si tienes la piel naranja-amarillenta, marfil o melocotón y a este tipo le favorecen los colores cálidos. Ejemplos: tonos castaños y anaranjados, blanco perla, dorados y terrosos, mostaza, rojo anaranjado, verdes intensos con toques visibles de amarillo. Evitar el turquesa, azul verdoso, beige agrisado, rosa, vino tinto, morado azul marino y negro. La barra de labios y el colorete deben ser naranja o naranja pardo.

colores otoño
Para conocer cuál es nuestro tipo de piel debemos ponernos en un lugar con luz natural clara y ver si nuestro tono tiende a azul, a rosa, a amarillo o a naranja, o cuál predomina. Todos los expertos están de acuerdo es que es muy difícil acertar con el color de nuestra piel, puede ser un concepto muy subjetivo,
Yo te aconsejo un truco: Después de que hayas utilizado el método intuitivo para encontrar los colores que te favorecen, repasa el método académico y encontrarás pistas de cuál es tu tipología, sobre todo viendo qué colores no te favorecen. Partiendo del primer método podrás afinar más y así ver si es verdad que tu piel es de los colores que he explicado. Es hacer un poco de trampa, lo sé, porque partimos de algo que sabemos para llegar a un resultado, pero si nos vale, pues lo damos por bien empleado. De esta forma ya sabremos si nos van los colores cálidos o los fríos, si el negro, el gris y el blanco nos van bien, o es mejor no abusar de alguno de ellos. Ahora ¡a practicar!. Y os animo a que me contéis cómo os ha resultado la búsqueda de vuestros colores de referencia y qué dificultades habéis encontrado, porque sé que no es fácil, ni de explicar, ni de hacer. Vuestros comentarios siempre son bienvenidos. En el próximo capítulo hablaremos de cómo ordenar un armario sin morir en el intento.